Lo que no quiero mirar también está creando mi experiencia
Hay una parte de nuestra mente que preferimos no mirar: pensamientos que rechazamos, emociones que nos incomodan, miedos que intentamos controlar, enfados que justificamos o culpas que escondemos. Podemos creer que, si no les prestamos atención, desaparecerán. Pero lo que no miramos no desaparece: simplemente pasa a actuar desde un lugar inconsciente.
Muchas veces creemos que reaccionamos únicamente a lo que sucede fuera. Alguien hace algo y me enfado. Una situación cambia y aparece el miedo. Algo no ocurre como esperaba y me frustro. Sin embargo, también estamos reaccionando al significado que nuestra mente da a lo que vivimos.
Cada experiencia externa puede mostrar algo que ya estaba dentro: una expectativa, un recuerdo, una herida, una creencia o un miedo.
La negación aparece cuando no queremos reconocer lo que sentimos o pensamos. Nos decimos: «Esto no me afecta», «yo no siento eso» o «el problema está fuera». Así dejamos de mirar dentro y colocamos toda nuestra atención en las personas y circunstancias.
Pero negar una emoción no significa haberla transformado. Negar el miedo no significa haberlo superado. Aquello que no queremos mirar puede seguir condicionando nuestra experiencia.
Por eso el trabajo interior no consiste en luchar contra lo que aparece, sino en atrevernos a observarlo.
Muchas veces, debajo del enfado encontramos miedo. Miedo al rechazo, a perder, a quedarnos solos, a equivocarnos, a no ser suficientes o a no ser queridos. Y desde esos miedos aprendemos a protegernos, controlar, juzgar, atacar o defendernos.
Mirar hacia dentro puede incomodarnos porque quizá encontremos pensamientos que no encajan con la imagen que tenemos de nosotros mismos. Podemos descubrir rabia, resentimiento, celos, necesidad de reconocimiento o culpa.
Pero hay una diferencia esencial: tener un pensamiento no significa ser ese pensamiento.
Puedo observar lo que pienso sin condenarme por ello.
Cuando dejo de juzgar lo que encuentro dentro, aparece un espacio desde el que puedo elegir de otra manera.
El verdadero trabajo interior tampoco consiste en pasar de pensar «los demás tienen la culpa» a pensar «yo tengo la culpa». Eso seguiría siendo culpa. Se trata de recuperar consciencia y preguntarme:
¿Qué estoy pensando realmente? ¿Qué significado estoy dando a esta situación? ¿Qué miedo hay debajo de mi reacción? ¿Estoy viviendo el presente o interpretándolo desde el pasado?
Estas preguntas no buscan culpables. Buscan claridad.
Podemos empezar a considerar que mirar hacia dentro no es peligroso. Tal vez aquello que encontramos no sea nuestra verdadera identidad, sino pensamientos, miedos e interpretaciones que hemos aprendido y que podemos comenzar a mirar de otra manera.
Puedo sentir miedo sin creer que el miedo define quién soy. Puedo sentir culpa sin seguir condenándome. Puedo reconocer mi enfado y observar qué pensamiento lo sostiene.
Cada vez que hago esto dejo de reaccionar automáticamente.
Aparece una pequeña distancia entre lo que ocurre y mi interpretación.
Y en ese espacio surge una nueva posibilidad.
Quizá el verdadero milagro no consista primero en cambiar lo que sucede fuera, sino en transformar la manera en que lo estoy mirando dentro.
Próximo encuentro de Un Curso de Milagros
Si quieres profundizar en esta mirada interior, te invitamos al próximo encuentro de Un Curso de Milagros, un espacio para observar nuestros pensamientos, reconocer nuestras defensas y aprender a mirar nuestra experiencia desde otro lugar.
Sábado 3 de octubre, de 10:00 a 14:00 h.
Con María Ángeles de la Calle.
Un encuentro para dejar de buscar únicamente fuera y comenzar a descubrir qué está ocurriendo dentro.
Un encuentro para mirar de otra manera
Si este enfoque resuena contigo, te invitamos al próximo encuentro de Un Curso de Milagros, un espacio para profundizar de manera práctica en esta mirada interior y empezar a reconocer los pensamientos, interpretaciones y defensas desde los que construimos nuestra experiencia.
Una conferencia para dejar por unas horas de buscar respuestas fuera y comenzar a observar, con mayor consciencia, aquello que sucede dentro.
Porque quizá no necesitamos cambiar primero el mundo que percibimos.
Quizá necesitamos aprender a mirarlo desde otro lugar.
Valor económico : 30 € ( sugerido)
